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viernes, 10 de febrero de 2017

Rodolfo Hinostroza Clausen

(LimaPerú27 de octubre de 1941-Ib.1 de noviembre de 2016) fue un reconocido poeta, escritor, periodista, gastrónomo y astrólogo peruano. Nació en Lima, y pasó su infancia en Huaráz, un pueblo andino a 3,200 m de altura, hasta la edad de 9 años. De regreso a Lima terminó sus estudios secundarios en el colegio Guadalupe, y en 1961 ingresó a la Universidad de San Marcos, para estudiar Medicina. Pero pronto abandonó la Facultad de Ciencias atraído por la Literatura.
En 1962 viajó a Cuba, con una beca, para realizar estudios de literatura inglesa en la Universidad San Cristóbal de la Habana. En esos años, que incluyeron la Crisis de los Cohetes en octubre de 1962 que por poco desemboca en guerra atómica, escribió su primer libro de poemas, "Consejero del Lobo",1 que fue publicado al año siguiente en la editorial "El Puente" de la Habana. Frustrado por la forma en que el régimen castrista usaba a los becados como guerrilleros para provocar múltiples revoluciones en toda América Latina, logró finalmente abandonar la isla después de una serie de experiencias muy intensas, y regresó al Perú.
De regreso en Lima, en el año 1964, trabajó en periodismo en la revista Caretas, se casó con la francesa Nadine Cailliére, y juntos viajaron a París, en mayo de 1968, y desembarcaron en plena revolución antiautoritaria contra el gobierno de De Gaulle.
En París trabajó como comentarista radial en la ORTF, como lector en la editorial Gallimard, como traductor para las editoriales españolas Tusquets y Barral, entre los autores que tradujo se encuentran J. M. G. Le Clézio, Boris Vian y Benjamin Péret. En 1972 ganó el premio internacional de poesía "Maldoror". Más adelante trabajó en la agencia de viajes "Uniclam" escribiendo guías de turismo, como las de México (1976), Bolivia (1978), Perú (1981) que fueron publicadas en francés. En 1979 publicó en Tusquets "Aprendizaje de la limpieza", que rememora su largo psicoanálisis, comenzado en Lima, y terminado en 1975 en París.
En 1984 regresó a Lima, se casó con la traductora holandesa Ingrid Sipkes, con quien tiene tres hijos, Cayetana, Lorenzo y Ruy. Se reincorporó al periodismo, especializándose en gastronomía para impulsar el proceso de difusión y conocimiento de la cocina peruana en el ámbito tanto nacional como internacional, y dirigiendo una serie de publicaciones sobre el tema, en el periódico La República, la revista Caretas, y en "Anfitrión, guía del ocio y la gastronomía" principalmente, que precedieron la "revolución gastronómica" peruana, que lanzarían a esta culinaria a los primeros rangos internacionales. En 1987 ganó el primer premio internacional de cuento "Juan Rulfo", en París, por el cuento "El Benefactor", en 1994 publicó su novela "Fata Morgana, en 1997 ganó el premio "Arte Nuevo" con su pieza teatral "Cuadrando el Círculo", que recorrió el Perú de norte a sur en un teatro rodante, siendo vista por 75,000 espectadores. En 2001 su libro "Cuentos de Extremo Occidente", y en 2005 publicó en la editorial española Everest "Primicias de Cocina Peruana", que culminó su trayecto gastronómico, y con él ganó 3 premios internacionales, en Pekín, en Nueva York y en Madrid.
Después de un largo silencio poético, en 2005 publicó “Memorial de Casa Grande” y en 2006 “Nudo Borromeo y otros poemas”. En el mes de diciembre del 2007, “Visor” Editores publicó su Poesía Completa. En el año 2012, la Editorial Del Tambo publicó su Poesía Completa en Lima, Perú.En noviembre de 2013 recibió el Premio Nacional de Cultura en el Perú, otorgado por el Ministerio de Cultura y PetroPerú. Falleció el 1 de noviembre de 2016 a los 75 años años de edad en la ciudad de Lima.

Premios:

  • Premio Maldoror de Poesía (Poesía - Barcelona, 1972),
  • Primer premio Juan Rulfo de Cuento (Cuento - París, 1987),
  • Premio Arte Nuevo: “Cuadrando el Círculo” (Teatro - Lima 1997).
  • Por “Primicias de Cocina Peruana” (Ensayo gastronómico):
  • Academia Nacional de Gastronomía de España, 2º premio (Madrid, 2007),
  • Gourmand Award 2006 mejor libro de cocina extranjera (Pekín, 2006),
  • Latino Book Award 2007, 2º premio (New York, 2007).
  • Beca de la Fundación Guggenheim (Washington D.C., 2009).
  • Premio Nacional de Cultura 2013, (Categoría Trayectoria - Lima, Perú, 2013).

Poesía:

  • Consejero del Lobo - 2003
  • Contra Natura - 2002
  • Poemas Reunidos - 1986
  • Memorial de Casa Grande - 2005
  • Nudo Borromeo y otros poemas perdidos y encontrados - 2005
  • Poesía completa - 2007
  • Poesía completa - 2013

Teatro:

  • Apocalipsis de una Noche de Verano - 1987
  • Teatro Completo - 2009
  • Wamán Poma, Camina el Autor (en La Extensión de la Palabra, Aldus, México, 2002)

Novela:

  • Aprendizaje de la Limpieza - 1979
  • Fata Morgana - 1994

Cuento:

  • Cuentos de Extremo Occidente - 2001
  • Cuentos Incompletos - 2009

POEMAS


ADOLESCENTE QUE DESPIERTA

Una deliberación del ala y la tormenta es lo que cae cuando
la agria balandronada de los sueños se pega al paladar
y el muchacho despierta en la mañana
penetrando el espejo con un grito. La estridencia que acecha
en la materia de los violoncellos, el enemigo bosque
turgente como una curva embreada, someten bruscamente
su furor y su régimen.
Y el muchacho despierta en el silencio
tatuado por el vuelo de un mosquito
y el terror se evapora con el sol
que empuja levemente al aire perezoso.
No ha crujido la rama ni se ha partido el
trueno
y el burro blanco rumia bajo el sol de noviembre. No habrá noche
esta vez,
ni el sol tirará de sus redes llevándose este suave calor a las
sentinas.
Y el zumbido infinito de la queresa, indica
que el tiempo no transcurre.
(Esta misma mañana podría suceder
toda una historia de gorriones y de bárbaros, un confuso ajedrez
de mil mundos guerreando sobre la palma de una mano, un mismo
verbo
gimiendo y levantándose como un licor amargo
en los zócalos de las ciudades. Aquí
sólo el silencio es música; y las leyes del cielo tiran inasibles
plomadas
de inmensas catedrales. El tiempo avanza y vuelve
a retroceder como una pulsación, y hay algo de paz y levedad en el
conejo,
y ese musgo que crece sobre los yesos apagados y húmedos.)
No habrá más noche ni lloverá de noche,
y toda el agua cabe en una espumadera, y el muchacho
ha de lavar su cuerpo con ese jabón áspero, bajo esa luna
transparente,
comida por el sol, casi
un trapecio de niebla.
Huele a escorzonera y la piel de conejo. Crecen
y caen reyes en las aguas del tiempo detenido.
No volverá a dejarnos
la luz del sol en ese frágil burladero del sueño, que convoca
las furias y las penas.

LA HABANA



(en la casa de Lezama Lima)

Qué impresionante silencio en la angosta saleta,
en el exacto lugar donde la voz atronadora 
reclamaba cada tarde su café, en fina taza china,
colado y servido con amor de madre. Remedio certero
para aplacar el ritmo entrecortado, entre risotada y risotada,
y recomendar a Góngora, leer cada día a los franceses,
los de la rosa. Adorando a Casal, maldiciendo a Virgilio,
logró ensalzar las sombras ante la oscura ventana,
oh los mayas, Ariosto, la impertérrita herencia española.
La ventana ahora clausurada es un tokonoma del vacío.

Del infante difunto

La llamada de mi padre, alta como un penacho de plumas
y al tacto como la pringamosa de aquellos baños…
¿Recuerdas?
Las aguas ferrosas que calentaban tu cuerpo tenían
colores,
de serpiente plana, y la tierra se había descosido en sus
espacios,
y llevábamos nuestra infancia como un estandarte
sin sombras, entre paraísos de yeso, y ángeles larvados
y la tía apócrifa.
De ella digo, ¿qué digo?, que en sus ojos ardían
mis espadas de estaño y que se había fugado
cuando las hogueras carcomían la noche de San Juan.
Se me había advertido, se me había repetido:  «Octavio,
Octavio,
una gran ola salió del río cuando tú nacías. Nos salvamos
porque las campanas sonaron a muerto
y la familia había cavilado toda esa madrugada.
Trepamos a los cerros
y durante todo un día vimos morir al pueblo.
El Huascarán
nos miraba y entonces fue que sentimos esa blancura
imperdonable».
(Nosotros tres habíamos enterrado ceremoniosamente,
en un rincón del patio, bajo la gotera,
al canario muerto entre las trenzas de mi hermana.
Las campanas del ángelus nos doblaban las rodillas
y de la muerte sabíamos que era una bella palabra.
Sí,
porque mirábamos a los púlpitos de arcilla achacosa
en donde dormitaban ángeles bonachones, y nosotros sabíamos
llevar el domingo en los hombros, como una prenda nueva.)
No volverás a aquello, ni hallarás ese patio cuadrado
con una fecha dibujada en piedras negras. Los países se encogen
como esa tía abuela que olía a alcanfor,
y los hierros de las capitales inundan esos claros espacios
donde tu corazón anclaba, como un canto rodado.
No sentirás
los pasos de tu padre midiendo las estancias
donde los retratos negreaban, como párpados muertos.
No volverás
¿Recuerdas ahora?
¿Ahora recuerdas?:
«Júrame que no dirás a nadie
que esa lechecita que tienen los mayores
entra al estómago, y después dicen que nace el hijo.
Como a la Asunción, ¿te acuerdas de su barriga?
No lo digas a nadie».
Y nosotros espiábamos, porque en el pórtico de esa casa
que olía a jazmines, las hermanas Cárdenas besaban,
y se hacían besar por los soldados.

Entonces los sudores repentinos desleían las sábanas de lino,
y yo había creído en los cuentos de la india desdentada
que vendía yerbas contra el mal de ojos, y cuando vi
esa mano huesuda en el terrado, bajo ese cielo rojo,
ella rió y lloró, cubriéndome de besos.
¡Oh, los sueños, los sueños que tomaban la forma de cestos de mimbre
donde un Niño Dios nadaba entre dos aguas!
Yo no conocía el mar
y todo era sólido al tacto, como aquella familia
que se había procreado entre cerros y estrellas
en tiempos tan lejanos como la lengua que hablaban los sirvientes.

Pedro Granados me cargaba conmovido:

Sus más jóvenes hijos eran muertos en un aluvión de piedra y lodo
y yo había oído que en ciertos días perdía la memoria.
Oh, y la hermosa caligrafía de tu madre, y sus manos que dibujaban
catedrales de barro cocido, y los prohibidos baúles de cuero,
donde los libros se agitaban como peces asustados.
De qué se llora, di de qué se llora
cuando se tiene padres sólidos, y la saliva invade la boca,
y se ha recibido una vieja cuchara de plata,
y se pasea, a la luz de la luna, por un bosque de cedros
conteniendo las ganas de orinar. De qué se llora entonces
cuando en las tardes de yodo hemos prendido velas
a los Santos Patronos, cuando nada ha caído, salvo, tal vez,
el nido de ese pájaro en un charco. De qué se llora
cuando los días se cierran como un aro y El Mundo
es una palabra que salta y produce escozor en nuestras lenguas?
Recuerdas, exiliado por tu brutal sonambulismo, recuerdas
las alcantarillas de tu ciudad que nutrieron al río de oro,
¿Recuerdas el abrevadero, junto a la alameda de los muertos
marcada con enormes piedras blancas como el llanto de un dios,
donde se encontraban los talismanes y los palos torcidos
que inundaban de majestad tu frente?
(Seres, nombres de seres.

Deslumbramiento de monos habladores bajo el cielo feriado,
tambores de piel de chivo alejando cosas y cosas de bronce
hacia las capitales escarlata, mientras mi madre,
partícipe de mi sueño, aguardaba por unas bellas frutas que yo había visto
en el mercado, al fondo, junto a las ollas pintadas.)
De este destino diré hoy que lo vi crecer
como el arco de yeso de la casa, cuando mi sombra huía
como una llama muerta. Y del llanto que pendió
de los dedos monótonos, digo que puede ser ternísimo
cuando se tiene una espada de lata
y las estrellas llegan a abrevar sus distancias
en la mirada parda.


Porque yo recuerdo

que tuve todo eso, y que vi reposar a un burro blanco
en el sol de Enero y que oí comentar a los mayores
las noticias de cierta lejana guerra. Y el movimiento del caballo
y ese rey perezoso me retuvieron horas y horas
en el perfume de la media mañana
esperando la brillante jugada de mi padre.
Nudo borromeo
Un hombre vaga durante numerosos años fuera de

su patria, estrechamente vigilado por Poseidón, y solo.
                                                                          Aristóteles

Y ahora remontas rué Vavin subiendo a Montparnasse
Hay un río que duerme otro que murmura
Aquí Clayton hablaba de Soutine
Los dorados temblores de Diana en el patio interior
El cuerpo multiplicado en millares de copias.
Y un presagio de tormenta en la escalera
Menos grave que en los años siguientes
Y ahora todo resbala hacia Lo Real
Había sido algo menos que una presencia
Definida con tenacidad
Al alba con las últimas luces de la fiesta
La materia de los dioses extraviada en un recuento
(precipitado
De tantos viajes tantos libros tantas mujeres
La sombra helada de un libro que te acecha
Mientras haces el amor en el bisel del espejo
Las claves sumergidas en un catálogo de signos
Te requiere por una vibración de encajes y deseos
Como el vaho sobre el cristal del automóvil
Londres un taxi palpitante a la puerta
Una confidencia cubierta por el timbre del teléfono
Forma insuficientemente percibida
A través de las celosías de la casa
Lo Gris duerme su rapacidad vela
Modo infinito en infinita parodia
Y ahora tratas de recordar un acto significativo
Que te hubiera matado
Para que hacia él converjan las líneas del poema
O el pavor de un sueño
Donde olvidas tus huellas en las cosas
Como si al crepúsculo tornaras la cabeza
Viendo unas rayas difusas en la perspectiva
Así cuando declina el viento de la noche
Hay tal vez una playa con casetas de vidrio
Y estudias el mecanismo de las olas
Sobre la barrera que planta tu memoria
Un dólar de plata por saberlo
El sentido de la experiencia debe encontrarse allí
Y yo debo entonces perseverar en el poema
El Otro que yo he sido el Otro que estoy siendo
Me debe ser designado en el poema
En una de sus líneas (tal vez, en ésta misma)
El insolente sol trepa al solsticio
Y se me hace saber que mi sombra se gasta
Y una imagen recurre (la de Marianne)
Como si el erotismo fuera capaz de definirme
Como si buscase definición
Deslizándome hacia el centro del poema
Donde hay silencio y quietas placas de hielo
Calles que no llevan nombre
Miedo de tocarlo y no tocarlo y atravesarlo sin  tocarlo
Como una sombra de palabras
Y hay líneas que se curvan sobre el horizonte
Otras sobre el crepúsculo
Y acodado a las estepas mayores
Buscas la conjunción de los sentidos
En una sola epifanía
La memoria como un espejo parabólico
Descoyuntado por infinitos puntos de fuga
Que recompone ahora una imagen de mujer
De actos presenciados en Mallorca
O en un pueblo belga que se llama Malone
Cuyo sentido (si alguno existe) resistiría a la
enumeración
De imágenes dispersas
De una noche en busca de rue Giordano Bruno
Al fondo del distrito XIV y bajo la nieve
O la de un lépero cagando sobre un puente en
Comayagüela
O de una noche caliente y desolada en Managua
Un Luna-Park en trozos
O caminando contra el viento a la entrada de Cerbère
Buscando un maldito camión
Y todavía
Atravesando un campo de lavanda en el Luberón
Con un vuelo de cuervos en el cielo cubierto
Fascinado por la estupidez
(Lo Real)
Y el amor que no sobrevive a Lo Real
Y poesía calla
Puedes trepar a un bus hacer le tour du monde
Hasta que tus desgracias se consuman
Y te llenes los ojos de países
Inexplicables como las mujeres
Sombras frutas remolinos
Conversaciones a orillas de un catre
Viajando hacia Entropía con un bolso de lona
Borracho (y agresivo) cada día
Dónde quedó el lugar de la emoción largamente
buscado
La voz (¿era una voz?) en los farallones de La Herradura
Sucio cobalto mar
Los versos aullados al viento
O la vigilia sobresaltada en un hotel de Ibiza
Y todo suspendido a esa enorme extrañeza
De estar aquí haciendo precisamente eso
Quizás en suma
La larga perplejidad
Que incita al mundo a ser lo que es
Nunca lejos ni cerca
Nunca Real
Y el viento que se caga en la noticia
Segando los sonidos
De pura insensatez has preferido una vida brillante
(¿Brillante?)
Peloteado entre psicoanalistas vagos guerrilleros
Artistas espléndidas mujeres pilares de bistró
Lectores de novelas policiales
Cambiando dos por una en el Marché d’Aligre
Dos Francis Rick contra un buen Ambler
Cuatro Carter Brown contra dos Stark
Una docena de Chase (siempre es lo mismo) contra
Lady in the Lake
O Red Harvest o La Reine des Pommes o Wincherly
Woman
La escena de las fresas la escena del pico de hielo
El torpe asesinato del marido
Y las manchas de sangre dulzona sobre el piso encerado
Un laberinto de enaguas y de manos
Cáchame cáchame
No tendremos mañana
Porque mañana no existe para nadie
Tú eres Tú porque yo no he querido
Y El Mundo (El Arcano XXI) te pertenece
No es sino un modo de pasar por El Diablo (VIII)
Errando entre las sillas al alba de la fiesta
Inmerso en una hecatombe de palabras
Un espejo te entrega lo idéntico y lo otro
Una puerta una noche
Si soy el que deseas y deseas a otro
Soy Otro
Y cuando te deseo no deseo ser otro
Librado a la madera de los sueños
No tendremos mañana
Como quien asume una pasión inconsecuente
Con la seguridad de ver borrarse los fantasmas
A la llegada del alba
Tú y Yo
Aturdidos huyendo por las alcantarillas
A La Paz (Baja California) o a Formentera
Cris el Sevillano en dos días dio la vuelta a la Isla
Jean-Marie se colgó en el fondo de un pozo
Frank cogió a martillazos a dos guardias civiles
Mi Reina Armada destruyendo los rangos de peones
Un triángulo de luz polvorienta en cada mano
Del 1 al 0 al 1
Y ahora Mi Reina es presa de la angustia
En un túnel como una tripa viva
Que se abre sobre una playa donde un hombre desnudo
(medita
El Amor y La Paz
California Dreamin’
Un sueño en jeans T-shirts
Playas tornasoladas soles anaranjados (Wesselmann)
La sombra de viejos automóviles traqueteando
Hacia un presente perpetuo
Une Ile entre le Ciel et l’Eau
O un lago azul e inmenso
El ágape que cura las heridas
Y el perezoso sol calentando mi cuerpo que no tiene
Orgullo ni deseo
Un paquete de vidas reventadas por presencia de Lo
Eterno
El Big-Bang repercute sus últimos ecos
Y la gente deriva hacia todos los suburbios del planeta
Vagando meditando gozando predicando
Rompiendo el delicado equilibrio entre Idea y Deseo
Un último sobresalto de Occidente
Antes del encadenamiento de las guerras
Las heladas estrellas se agrupan del lado de La Osa
Ella ha desaparecido
(Quién es Ella dónde está Ella)
No confundas tu soledad y la suya
Cuando tires las tres monedas por seis veces
SUNG
Esta línea muestra al sujeto vacilante frente a la disputa
Vuelve al estudio de los dictados celestes
Abate sus deseos agresivos
Reposa en la firmeza y corrección
Habrá buena fortuna
Abate tus deseos abátelos te digo
Así podrás acceder a la contemplación
Y el mundo rodará sin ti
Por una vez
Y verás gotear las estaciones
En un cielo Ile-de-France
Tendido en un camastro fascinado
Por una constelación de manchas de humedad
Las nubes dibujan carneros castillos
Una majada de fantasmas desciende el Huascarán
Trisca en torno de un ojo de agua
Pisoteando el diván del analista
Repita eso
(¿Eso?)
La memoria se posa sobre un campo de trigo
Y los caballos trotan en torno de la era
Encerrados en un domo dorado
Tu padre bebe chicha de jora
Y tú aloja fresca
Y más tarde la luna rondará sobre la Casa-Hacienda
Polvo de leche luz
Tus sábanas se prolongan en nevados
Repita eso
El poema graffiti sobre un largo monólogo
El tema del baúl el tema del poeta atormentado
Por la Sombra del Padre
Un calembour dudoso colgando de la manga
(Nunca tocará fondo porque es forma)
La hora de las visiones ha pasado
Quién sabe lo que sabe quien no sabe
Hay una teoría de círculos concéntricos
Puesta para evitar un encuentro frontal
Que ya tuvo lugar
Que apareció como un azahar en el verano
Calmando mis sentidos crispados en la espera
En el sous-bois las armas
Esparciendo un sonido metálico en el aire transparente
Lustros
Y a la mañana siguiente un trapecio de niebla
Sube al Medio del Cielo
El halcón malherido voltijea sobre el techo del mundo
Suspendido del verbo
Que se balancea como un fruto
Demorando en caer
Y te consumes fuera de la palabra
Que tal vez se alimenta a sí misma
En inflorescencia perpetua
Y así entorpeces la demostración
Empantanado en una noche sin fin
O detenido en un mediodía perfecto
Un bocado de viento en las colinas
Una ventana abierta en la plaza del pueblo
Que designa un imposible deseo
Y el tiempo el viento amargo
Huye entre tu camisa
Como un recuerdo agudo y olvidado
Así un día en el embarcadero de Santiago o Atitlán
O cierta vez en Uxmal
Indescifrable tu memoria ruinas
Fuera de tema borracho como un Lord
Contiguo a una galaxia burlona y superior
Más ebria que la noche bamboleante
Ceñida a tu cintura hincándote las uñas
Mientras circulan retazos de ciudades
Ramalazos de luces en el puerto
El esplendor vacante de tu cuerpo
Animal expulsado de la música
Más acá del Edén donde no hay luz ni noche
Sino incredulidad de cada gesto
Como quien sobrevive sin saberlo
Y hay un valle que cierra el horizonte
Un río que la brisa acerca
Y una mujer desnuda en la terraza
Tomando sol
Nada es real salvó Lo Real
Desdeñoso irascible parpadeante y sumiso
Eternamente anclado
Plantado frente al río que murmura
Que tu vida se despliega y se agota
En la incesante perfección de su diferencia
A causa de Entropía
Obedecida y pronto contradicha
Por una dimensión confusa y vegetal
Y el azar te convoca para jugar un rol de figurante
En el chalet de abajo
Y en un delirio de provisiones y de ropa limpia
Olorosa a lavanda
Viajaren tus, palabras
Y tus palabras viajan.
Sept. ’80.

Imitación de Propercio
(fragmento)
I
Oh César, oh demiurgo,
tú que vives inmerso en el Poder, deja
que yo viva inmerso en la palabra.
¿Cantaré tu poder? ¿Haré mi SMO?
¿Proyectaré slides sobre la nuca de mis contemrporáneos?
Pero viene tu adjunto
sosteniendo que debo incorporarme al movimiento
si no, seré abolido por el movimiento.
No pasare a la Historia, a tu
Historia, oh César. 80 batallones
quemarán mis poemas, alegando que eran inútiles y
brutos.
No hay arreglo con la Historia Oficial.
Pero mis poemas serán leídos por infinitos grupos de
clochards
sous le Petit Pont
y me conducirán a los muslos de Azucena
pues su temporalidad será excesiva
cosa comunicante.
Sous le Petit Pont
hablando del Tiempo sin implicaciones políticas
corre el Sena, río de cerezas, río limpio,
y hacia las seis de la tarde las cosas se naturalizan
y no conseguirás oh César
que yo me sienta particularmente culpable
por los millones de gentes hambrientas.
II
Los imbéciles han renunciado al Poder: yo
me confieso imbécil.
Ese juego pragmático y salvaje
por el que bramo y huyo, cosa en la cual
he quemado la mitad de mi juventud
por aceptar Tu Realidad,
oh, César,
por decir mi bocado shakesperiano. Y así
es miserable el tiempo que se pasa sobre la tierra
suponiendo que no hay un infinito
y además
el mundo de que me sentía mediador
no existió jamás, y
no lo verán mis días.
Un puto inútil
según los expedientes de tu estado, Señor de Gran Poder,
un joven lúdico
nonsense.
Cantaré a la risa
y al ridículo: ésas son cosas ciertamente inmortales,
no tu poder, no tu barbarie, oh César.
Yo huyo, según tu entendimiento
arrojando latas de cerveza a América
vagando sous le Petit Pont
donde cantan los jóvenes melenudos
las más bellas romanzas de la época.
III
Oh César, van llegando tus panfletos:
“Si no te ocupas de política
la política se ocupará de ti”
puro chantaje.
¿Qué puede un centurión contra mis sonrisa?
¿Amenazado de muerte?
Y morirán mis reinos interiores, mis poemas, mi nombre
¿será excluido de las conversaciones?
Corriente.
Creerás que has ganado,
Oh César.
Eugenio Marchbanks sale, pero ellos nunca sabrán
cuál era su secreto.
Los huesos de mi padre

Serán éstos los 206 aristocráticos huesos de mi padre?

Todos completos, con su maxilar inferior, su frontal,
sus falangetas, su astrágalo
su vómer, sus clavículas?
No se habrán confundido
en la Fosa Común
con los de un vagabundo
de esos que abundan en las calles de Lima,
y mueren sin un grito?  Cómo voy a confiar
en que sean éstos los huesos de mi querido padre,
don Octavio, Tachito,
si en la Fosa Común donde lo echaron
puede ocurrirle cualquier cosa
a los huesos de uno?
Su hermano, tío Reynaldo había jurado
encontrar a mi padre, y recorrió toda esta Lima a pie
durante un año, para hallar a mi padre, el poeta,
que se había perdido en la ciudad,
como suele ocurrirles a los ancianos y a los locos.
Todos los días salía, después del desayuno,
a buscar al hermano mayor,
a aquel poeta provinciano,
talentoso, desgraciado y perdido
por los barrios de Lima. Llevaba
una vieja foto de mi padre, amarillenta,
donde aparecía con su pelo ya blanco,
sus ojillos brillantes de inteligencia, sus mejillas fláccidas
labradas por años de inútiles batallas
contra lo que él llamaba su destino adverso
cuando se hallaba de un ánimo blasfemo,
dispuesto a enrostrarle a un Dios
en el que no creía,
sus continuos fracasos.
La boca grande, elocuente.
La frente alta y despejada. Con un terno marrón, creo,
a rayitas. Esa imagen debió corresponder
a una época feliz, tal vez la de Huaraz,
cuando estábamos todos juntos, mi hermana
mi madre y yo, mucho antes
del divorcio.
Reynaldo la mostraba
a la gente, los interrogaba venciendo
su enorme timidez: “¿Ha visto a este hombre?”
indesmayablemente a pie,
tío de a pie como un remoto soldado de una guerra perdida,
raso, humilde, cumplido,
indagando en los parques, en los hospitales,
en las estaciones de autobús,
en los mercados,
pues quería encontrarlo,
esa era la misión que se había impuesto
antes que la muerte se lo lleve.
Pero la muerte se llevó primero a tío Reynaldo
de un cáncer al estómago,
sin saber que mi padre lo había precedido en el último rumbo,
y no fue sino mucho más tarde que mi hermana
al fin encontró a mi padre
en una Fosa Común del cementerio de Miraflores
donde sus huesos misteriosamente habían venido a dar
porque nadie había reclamado su cadáver.
La muerte
que con callado pie todo lo iguala
lo había sorprendido en un asilo municipal
donde llevan a los locos que vagan por las calles de Lima
y había muerto, enloquecido y solo,
él, Octavio, Tachito, el poeta, el hermano mayor
que había nacido en cuna de oro.
Siempre pensé que moriría rodeado
como Maese Manrique
de sus hijos, hermanos y criados
reconciliado con su terco destino
y cesaría la angustia
la loca angustia que desorbitaba sus ojos
porque no quería morir como un fracasado
y su muerte le cerraría para siempre
las puertas de La Gloria.
No reposó un instante en vida
acechando a la suerte en todos los caminos,
en todos los concursos,
como un patriarca loco que ha perdido
el paraíso inadvertidamente
por una mala mano en el tresillo
un mal consejo, o una debilidad de temple
inconfesable.
Entonces quería estar solo, huía
de la familia, se confundía
en Lima entre los vagabundos, le aterraba
y le atraía como un destino escrito
la mendicidad al final del camino. No aceptaba
el rol que todos querían para él:
el del abuelo sabio y respetado
que mora y aconseja en el hogar de su hija: prefirió
seguir en la batalla hasta el final,
irse a la calle
esperando un milagro.
Sus despojos
fueron a dar a la Fosa Común,
hasta que el proceso
de putrefacción termine, en cosa de tres años
y sus huesos, mondos, nos fueron entregados
en una caja de zapatos, con una etiqueta identificatoria.
Ahora reposan en el Cementerio el Ángel
en una de esas fúnebres bibliotecas de huesos
a pocos bloques de donde mi madre duerme su sueño eterno.
La muerte, piadosamente,
ha acercado los huesos de dos seres que la vida separó,
y sus nombres han vuelto a aproximarse
en el silencio de este Camposanto
como cuando se vieron por primera vez
y se amaron.
En ocasiones
mi hermana y yo llevamos flores,
a un sepulcro y el otro,
y todavía sufrimos por su amor desgraciado,
que sin embargo dio maravillosos frutos.

domingo, 14 de octubre de 2007

Rodolfo Ybarra

(Lima-Perú) rodolfoybarra@hotmail.com. Subrepticiamente ejerce la docencia y el periodismo. Ha estudiado matemática pura, física, electrónica y comunicaciones. Ha delinquido en poesía acometiendo los siguientes atentados:
  • “La Túnika de Ankou” Edición de autor. (1989)
  • “Sinfonía del Kaos” Ediciones Humo Bajo el Agua. (1993)
  • “Vómitos” Editorial Mantaro (1998)
  • “Por la Boca, Muertos” Editorial Duodeno (2002)
  • “Ruptura de Heje” Editorial Caparazón (2006)
  • “Carne Humana” Editorial VL (2006)
  • “Construcción del Minotauro” Editorial Zignos (2006)
En el plano teórico ha publicado un panfleto de agitación y propaganda titulado “Las Armas del Escritor” de más de dos mil páginas, y del cual ha salido el primer tomo (primer atentado).
En video ha registrado “La Decadencia de Lima” (1998) 1 h. 45``.
En música, aparte de haber compuesto más de 100 temas musicales y 3 óperas, ha participado -desde inicios de los noventas- en la campaña de “Terrorismo Musical” con la banda “Distorsión Ácida” y apoyado a otras como “Melchor Malo”, “África Caníbal” “Acido” “Plátano Contaminado”, etc.
Ha dirigido también un programa de televisión cuasi clandestino en canal 27 UHF bajo el nombre “Degeneración”, programa político-cultural que se emitía los sábados de 1997 y 1998 y que acabó por culpa del déspota, tirano y execrable Fujimori, quien secuestró ilegalmente la antena de Chorrillos.
En radio coprodujo “Nuestra Época” que se emitió por Radio Santa Rosa
Ha editado la revista “Via Expresa”, “El Moscón Rojo”, y el fanzine “Acido” corrosivo literario, producido en tándem con el inefable Carlos Rengifo.
Como diseñador vintage ha intervenido trajes de Giorgio Armani, recibiendo la aprobación de varias revistas de modas entre las que se encuentran la revista “Facto”. "El Comercio" en su revista “Somos” le dedicó 5 páginas.
La falta de acceso a las editoriales lo ha obligado a participar en oscuros concursos literarios, habiendo ganado algunos y perdido en otros. Ha sido 3 veces finalista (con otros tantos libros) en el Premio Copé de Poesía. Ha ganado el Premio Nacional de Poesía 500 vl organizado por la municipalidad de Lima con el libro “Carne Humana
Ha dado cientos de recitales en universidades públicas y privadas, en institutos, casas culturales, sindicatos y pueblos jóvenes, así como también en instituciones penitenciarias en los que ha colaborado en talleres artístico-literarios.
Ha dictado las conferencias “Una Teoría Para La Contracultura” en el Instituto Peruano-Británico de Miraflores.
En el campo tecnológico-científico ha mejorado la Eolípila de Herón constituyéndola en una máquina compleja que podría ayudar a producir electricidad a bajo precio; así también ha diseñado su propia “Máquina del Orgón” en base a los estudios inconclusos de Wilhen Reich, y que podría detener y curar el cáncer.
Sus textos se encuentran desperdigados en un sinnúmero de antologías y muestras entre las que están “La generación de los noventa” editada por la Biblioteca Nacional, “Antología Premio Copé” Ediciones Petroperú, “Revista Aedosmil”, “Revista Homúnculos”, “Encuentro de escritores nuevos” Universidad Científica del Sur, “Antología poética 51 poetas”, “Revista Camión de Ruta”, “Revista K’ollana”, “Polis Lima” Editorial Zeta, etc.
En la web circulan decenas de páginas no autorizadas por el autor. Su obra ha cruzado el pacífico y ha sido invitado como miembro de número por el Instituto Patafísico de Francia.

URGENTE: Entrevista al poeta Rodolfo Ybarra

POR VICTOR CORAL

Sobre el blog y la blogósfera:

- ¿Para qué sacar un blog ahora?
Entiendo los usos “comunes” del blog, desde el informativo hasta el de enfrentamiento político o cultural. En mi caso, simplemente era -es- el de consignar mis ideas y ordenar mi trabajo, por lo mismo que mi paso de la máquina de escribir a la computadora no es tan lejano, casi comparto las dos herramientas y a veces hasta se me hace más fácil escribir a puño y letra. Otros lo usan como diario o como mecanismo publicitario, sobre todo los que tienen ideas o fines editoriales; para mí un blog no es ni más ni menos que eso, un lugar de anotaciones y de “juegos”, de versiones y perversiones y también, por supuesto, un recipiente de opinión.

- ¿Qué opinas de la blogósfera peruana actualmente, en especial la relacionada con la literatura?
Creo que la mayoría de bloggers no quiere hacerse problemas y terminan siendo lugares comunes de información; al día, sí, pero cuyos principios se encuentran secuestrados por el afán de quedar bien con todos. Hay opiniones literarias respetables de bloggers que no necesariamente pasan por el cernidor político-racional, y estoy hablando ontológicamente, es decir, pareciera que nadie quiere impregnar con otro tipo de ideas sus opiniones literarias, cayendo en un purismo agobiante, donde tratan de “limpiar” a toda costa sus excrecencias literarias. Entonces te topas con una frialdad letrística que roza con lo culterano, una crítica que es capaz de una perfección plastificada, pero sin signos de exclamación que llega a confundir categorías y termina calificando de panfletaria una obra de raíz política o viceversa como ha ocurrido a su manera con varias novelas o cuentos de tinte “izquierdozo” y que mantiene en la mordaza a muchos escritores obligados de alguna manera a barajar sus opciones políticas o bajarlas de tono para ser aceptado por los controladores literarios.

- ¿Crees que los blogs y el internet lograrán mantenerse al margen de los hilos del poder?
No por mucho tiempo, por eso es necesario afianzar estos medios que están creando a su vez un nuevo poder (Blog’s power); por ahora no existe una reglamentación jurídica sobre este tipo particular de informativo y me estoy refiriendo a los contenidos, los que imagino se están ideando o están en proceso, y es posible que pase lo que ocurrió con los periódicos en Estados Unidos cuando el dinero era inyectado con fines comerciales. O aparece alguien con poca ética y mucho capital. tipo Randolph Hearst que introdujo el periodismo amarillo creando las bases para ver lo que estamos viendo hoy en día: medios de comunicación que sirven genuflexos al poder y a los cuales solo les interesa engordar sus cuentas bancarias en base a mentiras, sexo y balazos y a que llaman información pura o independiente. Y la información no puede ser independiente ni pura, mucho menos cuando el que te la cuenta (emisor) responde a intereses comerciales o recibe un sueldo o algún tipo de ganancia que no podemos ver pero que percibimos.

- Hace un tiempo tuviste una polémica sobre la situación de la poesía peruana en un blog. Me pareció que fuiste malinterpretado en ciertos puntos. ¿Tienes algo que decir?
Me parece natural. No le tengo fobia ni rehuyo a la polémica, siempre y cuando ésta sea respetuosa y tenga como punto de referencia –no único- una temática en debate. Ya estamos cansados del insulto gratuito y las adjetivaciones para descalificar y “desarmar” al rival. Entiendo que mis posturas tiendan a la mal interpretación, no me sorprende, ya que la sencillez por ratos me es esquiva, ya quisiera yo encontrar la claridad permanente y perpetua de Tu Fu o Li Tai Po; mientras tanto uno es como es y se construye con las (i)limitaciones y con lo perfectible que puede ser el razonamiento. Ahora hay algo claro en todo esto y es que los detractores están a la orden del día esperando que te resbales en una cáscara de plátano para echar a reír a carcajadas, así por ejemplo en un artículo de respuesta a Ñaupari anoté fallidamente el apellido “Bombona” y se me vino el mundo abajo y hasta tuvieron a mal en calificarme en son de sorna como “cultísimo” así y con comillas, a lo que preferí callar. Pero ahora que puedo responder diré que Luis Alberto Sánchez también anotaba equívocamente el apellido con “B” y no con “F” que es como corresponde, pero bueno uno se remite a sus textos y definitivamente no existe lo infalible. Además, la mala interpretación se puede reducir también a falta de comprensión de lectura en la que estamos reventando los cuadros estadísticos regionales, y entonces ahí sí, no es mi problema que me malinterpreten o se quejen de la falta de claridad, hay que aprender a leer entre líneas y entre palabras y hay que aprender a leer dejando los prejuicios a un costado.

- ¿Qué opinas de los blogs llamados informativos, que se restringen a "informar objetivamente" y callan frente a las censuras y otras basura?
Creo que los blogs informativos, no como medio sino como género, debieran dejar el paraguas a un lado y mojarse con el resto. Es fácil entender que aquel que no quiere opinar es porque tiene una postura cuestionable (se entiende reaccionario o draconiano, o lo que es peor acomodaticio) o porque su convicción político-literaria no es muy “entonada” o no tiene las cosas claras; entonces es fácil convertirse en pizarra o en cartel, copiando textos de otros lados y pegándolo en el suyo, revisando la agenda literaria de aquí o de allá y apresurándose en recolectar opiniones sobre algún libro de moda o best seller en una suerte de collage literario o porciúncula, tratando de conservar las “buenas relaciones” con tirios y troyanos. Y todo bien claro, y entonces es fácil ser invitado a Chile o a España o a cualquier otro país, porque no se representa ningún peligro y más bien fungen de fuelles publicitarias y de felonías realmente ridículas.
Sobre poesía:
- Es difícil aislar una sola línea de acción en tu producción; sin embargo, no parece importarte los parámetros de la poesía socialmente aceptada. Tal vez ni siquiera busques llegar a muchos lectores. Lo que me lleva a ubicarte en las antípodas de poetas como Antonio Cisneros y José Watanabe, por poner solo dos ejemplos.
No sé si antípoda, ello implicaría una polarización innecesaria y enfrentada o como en una pila única en donde conviven por oposición lo positivo y lo negativo, y yo me he dado cuenta en el diario vivir de que esto no es así, uno tiende a lo natural, a escribir y vivir en lo natural sin preocuparse por lo reversible que pueda ser el mundo poético o los antígenos que puedas hallar en el camino (felizmente ando con mis antihistamínicos). Uno va descubriendo que el mundo está plagado, como en los juegos infantiles, de buenos y malos, no precisamente –o por ello- dicotómico, sino diferenciado y áspero con más polos que el positrón o el electrón, en el que definitivamente tienes que optar o crear tu propio frente de batalla, tu propio polo o simplemente aislarte sin necesariamente ser neutral; o condenarte al destierro sin ir a ninguna parte.

De otro lado, para explicar mi lejanía de una oficialidad poética debo decir que mi caso poético no es a voluntad, o no se monitorea con el lado conciente y más bien es directamente proporcional al parasimpático. Siempre me ha parecido que escribo para otro que a su vez soy yo mismo. La reinvención de mis yoes al igual que la reinvención de mi escritura pasa por continuos procesos cognoscitivos que casi siempre hallan su cumbre en una crisis de la cual no puedo salir sino publicando, aunque esto sea a veces un acto solitario o pequeñas ediciones para los amigos o para un entorno reducido que licencie la fotostática. Creo que la “poesía” socialmente vista es aquella que tiene como punto de apoyo una plantilla; me explico: unos cuantos epígrafes relativos al tema, versos no tan largos, unos cuantos capítulos (no más de cinco), un colofón y un lenguaje claro –conciso o no- que te deje explicar lo que estás queriendo decir. En resumidas cuentas: lo que te piden en cualquier concurso de poesía con métrica o sin ella, lo que quiere el mercado: amor fresa o dolor con analgésicos, algo que se pueda consumir mientras se mira la película del domingo, al lado del pop corn y del perro, nada grave en qué pensar o hacerse problemas. ¿Eso es poesía?

- El padrinazgo es el signo de estos tiempos. Si un poeta o escritor joven no tiene a un tío que hable bien de él, cree no estar en nada. Otro rasgo es la experimentación vacía y la falta de reflexión sobre el propio quehacer poético.
El padrinazgo es un síntoma de la decadencia y la pérdida absoluta no solo de los valores sino también de la realidad donde la percepción de lo concreto naufraga y se pierde en un oropel, un empapelado de la verdad. El arte hace mucho tiempo dejó de valer por sí mismo, tal parece que el libre mercado ha barrido con todos estos conceptos, ahora es necesario ir con una recomendación o una foneada previa al director del periódico para que te hagan caso o te tomen en cuenta, o si tienes en efectivo –que sería “lo mejor”- puedes alquilarte (o pagar en letras) un par de críticos o una columna con reseña y fotos incluidas y cuatro “sapiencias” que digan que tu obra “está entre lo mejor”. Esta mecánica de exaltación y falso reconocimiento crea una espuma espesa, un bluff, una ilusión patológica y maniquea a la vez que refuerza valores axiomáticos o culturales falsos y perniciosos. El nepotismo está de moda y rige en todos los niveles, y todo ello se funde con una especie de justificación intelectual, donde el creador cree que todo lo que hace está bien y “merece” reconocimiento y aceptación, hay un delirio poético y nece(si)dad por alcanzar la fama o el encumbramiento literario. Conozco de muchos casos patéticos como el de un poeta que perseguía día y noche a González Vigíl hasta que logró con el artificio de “libro inédito” que lo incluyera en su famosa antología, y todo esto sin haber publicado nada. Realmente nos da vergüenza ajena.

Los poetas nuevos ya no crean en el sentido más puro de la palabra, solo recrean temáticas, lenguajes, posturas, se mueven de forma parametrada con anteojeras y enyesados, es difícil hallar a alguien que se aleje de estos cánones. Hay como tres o cuatro rubros o conjuntos de poesía en los cuales los poetas jóvenes hallan sus propias respuestas, hay una ociosidad reaccionaria. Es raro hallar un poeta insular o categóricamente novedoso, creo que en ese aspecto solo quedan dos o tres nombres y uno de ellos es el de Mónica Belevan.

- Te doy algunos nombres de tu generación y me los defines estrictamente desde el punto de vista poético:
Entiendo que toda definición lleva una carga política, filosófica, etc., aun así voy a tratar de ceñirme a lo planteado, aunque sé que voy a fracasar.

Roxana Crisólogo: Con el antiguo método marxista podría decir que a veces hay una buena posición de clase, de los primitivos poemas de Roxana publicadas en la plaquette de Noble Katerva a los últimos que he leído en otra plaquette (curioso este asunto) que me pasaron hace poco con el nombre de “Trenes” (2007). Notamos que hay una madurez de lectura y de vida, un enraizamiento con lo planteado en la primera juventud.
De otro lado y para ponerme del lado del diablo, podría decir que la temática expresionista-social apunta a lo seguro (¡ese ensimismamiento de la fórmula!) y no se atreve (o no quiere por un comfort poético) a dar los pasos en la cuerda del equilibrista, la prueba de fuego, y no porque carezca de talento o elementos que le hagan frenar o acelerar la velocidad, sino porque la influencia de generaciones anteriores como la de Tulio Mora o la de Domingo de Ramos ha cavado mucho en su interior, hay una complacencia por este tipo de poéticas que son muy decorosas, rítmicas y seductoras. Eso sí, Roxana, tiene textos bien logrados y antológicos; a veces vendarse los ojos y caminar sin miedo a ser atropellado nos ayuda a encontrar el camino que casi siempre sale del interior y termina en el interior. Le tengo mucha fe a Roxana-poeta y admiro su trabajo social y su perseverancia poética.

JC. Yrigoyen: Empiezo con unas palabras de Montalbetti anotadas en “Los Días y Las Noches”, libro compilatorio de Yrigoyen: “El trabajo del verso, si se toma en serio: no revelar nada, sino rebelar todo” las corridas son mías, entonces entiendo que el poeta no necesita de un “Libro de las Señales” ni de “Lesley Gore en el Infierno” para asestarnos un martillazo en la cabeza mismo Clímaco Basombrío y entregarnos una propuesta que cree entender a la perfección Montalbetti poniendo como ejemplo “Instrucciones para leer algo que ha sido inscrito en nuestras espaldas” y a lo que recomienda el natural uso del espejo, pero se olvida que uno puede arrancarse la piel y leer con dolor lo que había escrito ahí, lo otro sería una flojera y una cobardía muy alejado del valiente y demoledor poeta que pretende exhumar cada cierto tiempo el señor Yrigoyen. Entiendo que una seguridad poética –¿o editorial?- no necesita de prólogos o postfacios o artículos endosadas que ensalcen el texto y que este uso es más bien cuando el que escribe no se siente seguro de sí mismo, entonces le coloca los tabiques a la mesa para que no se caiga o se busca de un buen carpintero o crítico literario o poeta de renombre para sellar el asunto, y listo, las demás críticas a favor o en contra no importan mucho y se pierden en el anonimato. Y sin embargo esto nos está avisando de una nerviosidad poética, de una inmadurez por aceptarse como poeta solo con el discurso hecho. Y uno termina por percibir que detrás de una actitud hay un texto y un metatexto que no se lee, una poética que tiembla y grita a voces por ser aceptada y afirmada, y la grandeza de una poesía empieza justamente cuando no hay nada que gritar, cuando el vacío devora nuestra necesidad por apuntar lo que siempre estuvo ahí y solo está el espejo o una lata vacía de atún en la que nos veremos las caras después de cientos de noches sin dormir buscando la palabra que se cierra y se abre en el libro que no alcanzaremos a escribir. ¿Acaso una voz homosexual tendría que ser aceptada por el solo hecho de serlo?

Diego Otero: Su lenguaje coloquial me parece aceptable hasta cierto punto, aunque no hay mucha coherencia cuando cree diferir con Cisneros o con Hinostroza y no hay muchas pautas que nos digan que su poética se dispara por otros canales, en todo caso “el tiempo/ es una cosa que ríe/como un lobo” pero como un lobo autófago, y yo preguntaría qué ha cambiado desde “Cinema Fulgor” a “Temporal”.

Monserrat Alvarez: De adolescente la vi lanzar poemas desde un árbol, era en esos tiempos y ya con “Zona Dark” una propuesta literaria que se imponía desde lo underground. Leí luego otros trabajos de ella como la supuesta ¿nouvelle? “Espero mi Turno” que ella misma se encargó de generar la duda con las interrogantes y donde había una marcada influencia del maestro Lovecraft. Definitivamente su poética trabaja con una fuerza interior que ha ido domeñando y domesticando a latigazos.

Miguel Ildefonso: Es quizás el más dotado y ambicioso en el sentido literario de nuestra generación, aunque sus propuestas narrativas tengan necesariamente que encerrarse dentro de su obra poética. En su poesía in reducto hay una suerte de aliento cansino, lo que no había en sus primeras producciones. El rediseño se hace necesario, creo que su talento puede –y debe- revertir a la costumbre. En general creo que Miguel es lo suficientemente avizor para entender que una poética conducida con mano de hierro se hace tradición o entra en la tercera edad, pero jamás se queda en el camino, solo la mala poesía se queda en el camino y ésta, la de Miguel, dista mucho de serlo. En todo caso, el poeta está en constante producción y eso le da la frescura y el training necesario para avanzar los tramos que le esperan y que modestamente esperamos todos los escribidores de poesía.

Rubén Quiroz: Es contradictorio hablar de Rubén, primero porque es un amigo, segundo porque no está presente y tercero porque su obra, desde “El Juego de los Escondite”, que ahora desconoce, hasta su reciente libro “Médula” -reeditado en España-, ha transitado y transita entre dos paredes bien definidas: primero la innovación y el riesgo, y luego la tradición y la seguridad de un camino, sino en demasía transitado por lo menos con videncia de no tropezar y caer. Definitivamente hasta ahora Rotación, que en un principio fue “La Rotación de La Tierra”, es lo mejor que ha producido, la polifonía y el desasosiego se entremezclan en una cruzada revuelta de textos que logran el orden atreviéndose al caos, aparte de la magia de las horas que avanzan con los textos y pre-textos donde todo se acerca irremediablemente a su final (00 horas) o a su inicio superlativo, pretérito o futurológico.

- ¿A qué poetas te sientes particularmente ligado, digamos que de los setenta en adelante? Te doy nombres referenciales: Enrique Verástegui, Enrique Sánchez Hernani, Maria Emilia Cornejo, Domingo de Ramos.

Ligado en el sentido de “ligas interdisciplinarias” sí, con algunos de los mencionados, mas no ligados en el sentido umbilical o dependiente, creo que hablamos mejor de una influencia natural u ocasional o una influencia por cercanía geográfica más no vocativa o forzada: una influencia irradiada, eso está mejor. Creo que de repente el primer Verástegui, el lúdico, el que quería encontrar o construir una teoría de la cual sostenerse. El de los “Extramuros del Mundo” y el “Motor del Deseo” es el más próximo, hemos conversado mucho y debatido sobre música y cuestiones extraliterarias hasta la tozudez, ahora obviamente después que dijo en un periódico algo sobre invadir Chile no tengo nada que decir. Róger Santiváñez me sigue pareciendo vital, creo que hay muchos vasos comunicantes y es un poeta que ha venido de menos a más, trabajando infructuosamente, deteniéndose solo para recuperar el aliento; me identifico con su locura literaria (“Symbol”) y su pulsión, y me ligan a él no solo las calles sino lo lumpen y lo proletario. Aunque parezca raro, también me siento ligado a poetas como José Pancorvo, Gonzalo Portals, Rafael Espinoza, Carlos Carnero y demás poetas lúcidos a los que no les interesa para nada las vitrinas literarias, algunos con la excusa de que padecen de “pánico escénico” pero yo sé que es algo más que una patología, una forma de vida.

Otros temas:

-Últimamente se habla mucho de una nueva hornada de narradores jóvenes. ¿Qué opinión tienes de este fenómeno, es creado por intereses o responde a una realidad?
Creo que los dos tópicos se entremezclan, por un lado la necesidad de las editoriales jóvenes de lanzar al fuego o a la boca del león a nóveles aprendices de brujo, con el fin de marketear un sello o un determinado tipo de literatura, y, de otro lado, la necesidad de jóvenes narradores no necesariamente malos, por hacer público su trabajo; ahí se encuentran el hambre y la necesidad y conviven a veces en una situación penosa. Salvo los casos donde un buen narrador se encuentra con una buena editorial, generalmente este tipo de bodas no logra una permanencia alargada, creo yo porque es difícil mantener la calidad tanto de uno como de otro. No quisiera mencionar a nadie porque soy amigo de muchos jóvenes narradores, cuentistas unos y potenciales novelistas otros, y es mejor que se den cuenta por sus propios medios de que todo se logra con el tiempo y con mucho sacrificio y sobre todo con mucha lectura. Al principio es mejor estar alejado de todo y curtir el espíritu en la soledad y en el autismo.

- ¿Cuáles son los cinco últimos libros que has leído, y qué te han parecido?

Bueno, mis lecturas te van a parecer un poco licuefactas, todistas, o si se quiere aberrantes. Empiezo por una novela que aún no ha sido publicada y ya ha tenido una mención importante en los ensayos de Miguel Gutiérrez. Me estoy refiriendo a la “Ciudad Enferma” de Rafael Inocente, y que ya ha cambiado de título a “La Mujer del Diablo Fuerte”, que es una especie de madera muy resistente; esta novela narra en un formato decimonónico o sea con el uso del folletín las peripecias de un subterráneo en la década de los ochentas y toda la violencia política y social que se vivió y de la cual se ha hablado y se sigue hablando, CVR incluida, creo que lo importante aquí es la toma de posición, cosa que no hacen otras novelas, donde el narrador se queda como simple filmador del paisaje o elemento neutro que a las justas se queja de lo ocurrido, bueno ya entenderán cuando salga publicado. Por cierto el libro no me lo ha pasado el autor, al cual ni siquiera conozco, sino otros amigos comunes que están fotocopiando la novela, acercándola al pequeño grupo lector.
“La Casa Amarilla” de Carlos Rengifo, que es el título acuñado por la editorial “Norma”, el título real y que se mimetiza en el epígrafe de Pizarnik es “La Silenciosa en el Desierto” que narra las peripecias de una joven con desórdenes mentales en un frenopático, sin embargo me parece que el personaje principal termina siendo desplazado por otro personaje igual de importante que es el lenguaje mismo, no sé si esto ha sido intencional -no se lo he preguntado- o si ha sido un descubrimiento tardío lo cual me hace pensar en las aspiraciones no tan claras de Rengifo y me estoy refiriendo a lo poético que siempre ha sido una constante desde sus épocas universitarias y desde sus primeros libros. Lo dicho invierte la figura de los poetas con novelas por la de los narradores con poesía, que se usa menos y se critica menos, o mejor dicho no es mal visto que un narrador use la poesía para hacer llegar su discurso; bueno, mejor lo dejamos ahí.
Otro libro que he leído en estos días es el de Carlos Paz García-Corrochano. “…Y Conocimos Gente de Otros Mundos” quien fue padre de Sixto Paz Wells y presidente del IPRI (Instituto Peruano de Relaciones Interplanetarias), y cuyas obras las podemos encasillar dentro de la llamada sciencie fiction y que narra un contacto extraterrestre del tercer tipo (apuntemos que son cinco los tipos de contacto que se puede establecer con los Hermanos Mayores) y que ocurrió en la legendaria meseta de Marcahuasi. Obviamente la ufología es discutible y hay mucha charlatanería en este campo, así que hay que tomar las cosas con pinzas o con guantes de cirujano y evitar los guantes de box.
Otro libro que estoy releyendo es “El Copista” de Teresa Ruiz Rosas, quien acaba de publicar
“La Falaz Posteridad”. En “El Copista” nuestra autora nos entrega una brillante relación entre el sometimiento del deseo y el amor o la filiación con el arte, hay también un entrecruzamiento de amores donde Marisa Mantilla, joven aspirante a artista es el ojo de la tormenta que se avecina.
El ejemplar que tengo de Teresa Ruiz Rosas es especial porque tiene una dedicatoria a Estuardo Núñez “…esperando que este texto pase aprobado por su genial ojo crítico” y está fechado en agosto de 1996, fecha que nos hace pensar en los titubeos de una escritora que recién empezaba y que ahora luego de muchas traducciones y obras escritas nos demuestra su talento.
“En Busca de Wilhen Reich” es un libro fascinante escrito por otro autor fascinante: Colin Wilson, cabeza visible de la Angry Young Man inglesa; aquí en este libro se narra el interior de Wilhen Reich, sus intimidades, sus amigos y su propuesta que lo lleva a la cárcel y a morir por lo que creía. De verdad lo recomiendo.

- El gobierno aprista no está haciendo bien las cosas, sobre todo en el ámbito político. Tu posición.
La última elección para la Presidencia del Congreso develó en toda su dimensión a las hienas de la estrella y demás carroñeros políticos: una alianza del aprismo más retardatario con el fujimorismo recalcitrante, más el traidor de pacotilla en que se ha convertido Torres Caro,
el felipillo por antonomasia, quien termina siendo el típico político peruano sin ética,
ni principios, solo unas ganas intestinales por ascender en el control político cueste lo que cueste. Aún así, era de esperarse, el APRA solo tiene para ofrecer leyes y mentiras y mucha cháchara,
la que vomita el demagogo y genocida Alan Gabriel García Pérez, Mi posición en esta coyuntura es antiaprofujimontetoledoollantista, anticongresal y antipartidarista, en general antileviatán.

- ¿Sientes que tu vida personal y la forma en que te ganas el dinero está en contradicción con tus ideas políticas?

Todos en esta vida tienen algo que vender, algunos venden su mano de obra o sus conocimientos, otros su fuerza bruta o sus propios cuerpos; en algunos casos más graves su honestidad o sus principios y todo por unos cuantos denarios. Yo no he querido vender mi mano de obra, me he rebelado contra ello, y las veces en que me ha tocado ser profesor, tanto en academias como en colegios, me he sentido frustrado y acabado, y es que todo el entorno psicofísico está construido para ello, para hacer de un profesional un pobre infeliz que ni siquiera tiene tiempo para sí mismo. Es mejor alejarse de todo esto. Por este motivo y demás he preferido vender otras cosas: mercancía la llaman los marxistas, producto lo llaman los keynesianos o libremercadistas. Ya he sido cuestionado severamente por sectores recalcitrantes de la contracultura, aún así yo permanezco con ellos y me solidarizo con sus principios. De todas formas no justifico ningún tipo de comercio o negocio que casi siempre incentiva la avaricia (pecado capital) y el egoísmo y en mis oídos repican las sentencias de Marx cuando decía que el pequeño capital engendra al gran capital. No obstante, yo anhelo algún día vivir de mis libros, aunque sé que esto es solo una ilusión de adolescente, una idea controversial porque en el fondo no me interesa el gran público, y, como es natural, me es esquivo.

Cuento:
DESNUDA (O)

..........Desnuda se puso de pie frente al espejo. Hundió el bajo vientre, acomodó sus senos grandes y tersos, delineó su cintura con los dedos índices de ambas manos y se quedó mirando esos labios gruesos e inyectados de colágeno. La noche caía por la ventana. Era hora de prepararse para la jornada diaria. No desperdiciaría a ningún cliente, nadie pretendería ignorarla con la mirada, todos caerían en esa telaraña de lujuria y erotismo. Nadie podría decirle que no, más bien ella elegiría. Se haría de rogar. Cumpliría con su meta diaria de diez puntos y luego vería si aún le quedaban fuerzas para más. Además el mercado estaba cambiando. La competencia era fuerte, pero ella contaba con un “no se qué” propiciador.

..........Afiló sus uñas rojas y rapaces, y con la punta tocó el tatuaje del ombligo: era un espiral azul que acababa en flores lilas y geranios, a un costado una serpiente venenosa y naranja estiraba su larga lengua bífida como atacando algo que debería ser el principio de su sexo o su sexo mismo -dispuesto también- a fagocitar y ser fagocitado. Entonces miró a un costado y con una delicadeza de reina o de princesa cogió la cinta de medir y la enrolló en su cintura. El centímetro marcaba 59, uno menos que la semana pasada. Se sintió “orgullosa” y tiró la cinta a sus espaldas como quien arroja un bouquet de rosas. Su busto y sus caderas estaban "estupendas" afiladas y voluptuosas, no sería necesario auscultarlas o medirlas con esa cinta humillada a sus espaldas que yacía en el suelo como una lagartija muerta.

..........Con sólo mirar su derriere le daba ganas a sí misma de darse “un levante” y sentir sus molledos que llenaban sus manos, redondos y perfectos dignos de envidia. Entonces ensayó un baile sensual y dio un giro frente al espejo mirando sus nalgas redondas y jugosas. Volvió a subir la mirada y se quedó mirando la aureola rosácea de sus senos, los acarició como a dos mascotas a las que había bautizado con los nombres de pili y mili. Sus senos erectos se bamboleaban frente al espejo. Cogió uno de ellos, el izquierdo, y como por inercia le dio una lamida dejando el pezón estirado, luego cogió el otro e hizo lo mismo.

..........Detrás de las ventanas se prendieron las luces de neón de un nigh club “para caballeros solventes”. Notó que sus piernas aún no habían sido cubiertas con la crema de lechuga e hizo un ademán como quien se acuerda de algo a último momento y abrió su pequeña mesita de noche y sacó el pomo a la vez que cogió la tijereta de rizar pestañas. Se echó la crema, rizó sus enormes pestañas y parpadeó inevitablemente, mostrándose a sí misma esos ojos verdes imposibles de eludir si se miraban de frente. Entonces prendió la compaqtera y puso la música a todo volumen. Su cabellera rubia empezó a volar agitada y ondulosa. Su cuerpo era un mar de deseos que giraba en los goznes de su taco diez. Sonrió maliciosamente y afiló la voz mientras se colocaba el brassiere negro ajustado en el que muchos, esta noche, tratarían de hundir sus cabezas y sus ansias; y mirando de perfil al espejo se puso el calzón rojo de brocados colocándose el pene hacia atrás, disfrazando con la panty esa imagen de mujer voluptuosa y perfecta lista para salir a “trabajar” y hundirse en los abyectos ojos de sus clientes.