domingo, 3 de junio de 2007

Christian Ahumada Heredia

(Chimbote, 1987) Estudiante de Educación Secundaria en la especialidad de Lengua y Literatura en la Universidad Privada San Pedro (Chimbote). Integrante activo del Grupo de Arte y Literatura Isla Blanca, del taller de Artes Plásticas Palamenco y del Círculo Literario Anábasis. Ha publicado sus poemas y relatos en revistas y páginas web. Sus creaciones, junto a la de otros jóvenes escritores, se pueden apreciar también en su blog personal: El Rincón del Diablo Actualmente prepara "Alegoría de los Sentidos", plaqueta de narrativa.

Obra Poética: Comencé con la narrativa; sin embargo, la poesía ha significado en mi vida, desde hace más de un año, más que un acto de catarsis, más que un tubo de escape o una tabla de salvación: ha significado un reto.
El paso de la poesía a la narrativa puede no ser tan complicado, pero el otro lado de la moneda ha resultado (al menos para mí) un desquiciante tormento, es comenzar todo de nuevo, borrar todos los conceptos antes asimilados para dar un espacio a otra forma de ver y sentir las cosas (sentir: quizá lo que mejor me ayudó). La poesía es la más intimista perspectiva que pueda tener el creador, qué duda cabe, pero es también un trabajo más meticuloso en cuanto al lenguaje y que requiere una mayor labor de síntesis. No se trata sólo de plasmar una idea o emoción avasallante: es toda una búsqueda de imágenes y formas nuevas, la imagen sobre la imagen misma, adaptada siempre al concepto planteado, y a la impresión nueva que nos acoge.
Hacer poesía es vivir distinto, caminar distinto, y sentir distinto… Es ser uno mismo, pero también es ser otros. Escribir no sólo lo que uno siente, sino imaginar, soñar, sentir aquella sensación lejana y cercana a la vez. Ser hombre, ser mujer, ser niño, ser árbol, ser ave, ser música, color o gusto amargo en los labios, ser una quinta estación, ser alguien que fuiste alguna vez y vuelves a serlo, en una forma distinta, pero con la esencia misma de hace tiempos milenarios.
La poesía es trabajo persistente de la palabra; pero, más que nada, envolverse en tempestades y pasiones, palpar la felicidad o la tristeza; el dolor, el placer, o ambos a la vez…
Mi reto fue hacer poesía, de manera natural y distinta, dejar sonar mi voz… ¿Lo logré? De ser así, el dolor, la tristeza, o las tardes al borde de suicidio, habrán servido de algo.

Christian Ahumada Heredia

Yo soy la quinta estación
la que conjuga el calor el frío
y tus besos amargos en un madero.
Soy la de mirada anónima
la que camina en la metrópoli
olvidando los árboles y los campos
de los cuales vino girando con el viento
como amapola de danza rota
y color ausente.
Soy la subdiosa exhausta de todos los días
la que por las noches derrama su corazón en una copa
para beberla y continuar siendo sangre
o para mojar los dedos
y pintar de nostalgia los muros de mi guarida.
No habrá primavera para ser feliz
tampoco un verano para arder en la cúpula del cosmos
no habrán otoños para envejecer
ni inviernos para arrancar el calor de mi cuerpo.
Sólo existiré yo
la estación que no existe
en los doce meses del año.
Seré la de clima desconocido
y ubicación fantasma en tus mapas.
Seré para siempre
el tiempo estancado
en mi tiempo interior.

APU-WARMI

Mis caminos han albergado las huellas de tu lejana visita.
Sé quién eres…
He llegado a conocer tu ceniza entre chispazos de hoguera
y llamaradas de habano.
He abierto la montaña pedregosa de mi cuerpo
y has recorrido mi interior
como el navegante a la catarata más profunda
del paisaje más denso.
Nunca el polvo de mis terrazas
ha detectado la tensión en tu rostro
nunca
el temblor terrícola de tus pies
nunca
el frío-metal de tus huesos.
Has ingresado al infinito de mi madreselva
con el ímpetu del agua en la quebrada
soltando rumor de lluvia y gotas de viento.
Me has recorrido, entera.
Sabes también quién soy…
De mí conoces el matiz de todas mis piedras
cada partícula de mi amplio desierto.
Ahora tus pies recorren otros caminos
pero tu rastro en mi tierra húmeda nunca se borrará.
Nuestros caminos ya son uno solo.



Obsesionado contemplo
tu rostro enmarcado por la lluvia.
Le sonrío al viaje prometido
al abandono de mi lugar inhóspito
y a tus cuencas vacías al final
de mi caminata insomne.
Busco la pradera en la oscuridad de tus matas
la he buscado siempre
abriéndome espacios y sobreviviendo
a la desdicha de mi vida anclada
en pueblos fantasmas.
Camino en un camino escarpado
resistiendo el filo de las piedras en mis pies descalzos
y la inclemencia del vendaval en mi piel herida.
Vivo sin vida entre la ciudad y la lluvia
contemplo de nuevo tu secreto
en los nubarrones últimos de la tormenta
pienso en la tristeza de la primera estación
y la insoportable nostalgia que se avecina.
Es entonces que
comprendo la opacidad de mi follaje
me obsesiono con tu máscara hueca
la amo más de la cuenta
/ viendo en ella mi destino /
y le hago un rincón
a la posibilidad suicida de mis invernaderos
a mi estática tempestuosa y múltiple
y a los salones desiertos que se inundarán
con mi marea escarlata.




Busco incesantemente
en el lado opuesto del espejo.
Me aferro a la idea
de traspasar los tiempos oscuros
los relojes que marcan
la cuenta regresiva
-lenta y desesperante-
camino a las luces intermitentes
al final del bosque.
Cansado de divagar en la sombra
anhelando con desquicio dejar
la miseria de mis noches diminutas
y mis días insoportablemente largos
pienso cada vez más
-con acento decidido-
en la vida plena y distinta
(muy distinta al dolor o la maleza)
que el otro lado del espejo
me ofrece.

La Otra Mitad del Camino


tócame
recorre mis sendas con lentitud
aquí
allá
en los rincones
más paganos de mi templo.
sé el puente sólido
que une mi campo desolado
con tu bosque perdurable.
tócame el cuello
con manos de tul
muerde mis labios
con agresiva ternura
abrázame
como la caricia del mar en las peñas
así
la marea incontrolable
de mis tiempos
iniciará su declive
mis climas internos mutarán
y te recordaré
con la calma del océano
en los días equinocciales.



dejo las normas
varadas en los conventos
entre falsas imágenes /
seré esta noche
catedral gótica
agasajada con ángeles barrocos
de báculos en vaivén sugerente /
ya no me importa
ser la niña de vestidos rosa
que junta las manos devotamente
y sigue sumisa
las oraciones de mamá
o el verbo de sus coterráneos /
esta noche
despojaré de mi cuerpo
las ataduras /
bajo lunáticos reflejos
gozaré de mi cruenta desnudez
correré con los cabellos al viento
y reiré enloquecida
sabiéndome rebelde y sórdida
a los designios
siendo yegua o ave rapaz
cuando me plazca
y sintiéndote después
habitante de mi vientre
porque esta noche
he colgado mi careta benevolente
al pie del cristo crucificado



flauta soy
hechicera soy
de tu pulso agitado
y tus ojos-laguna
formando espirales en la superficie /
mi oscuro encanto gobierna
tu hálito entrecortado y
los movimiento circulares
compartidos
en el eco del espacio nocturno /
envuelta en estoraque estoy
inundando el ambiente
de mis aromas brujos
te visto de ropajes invisible
transparentando tu bondad
y dejándola a merced de mis instintos /
soy música
melodía magnética soy
equilibrando mis notas en tu pentagrama
y dirigiendo el concierto acústico
de nuestras voces en las horas intensas
bajo la luna nueva



me perteneces
poseo tu cuerpo con
la delirante idea del yo profundo /
manejo tu estructura
con los hilos de mi demencia
guío tus pasos
la agilidad de tus manos
o tu vibración desesperada
a través de
los oscuros recovecos
en las laderas de mi ruta /
soy de ti el pálpito
el borbotón centrífugo
acogiendo tus vientos marinos /
me posees
ansioso
sediento de mi fuente
pero tu voluntad ha desaparecido
se supedita a mis besos egoístas
y mis caricias purpúreas /
me perteneces
y al compás de tu jadeo
voy arrancándote a pausas
un pedazo de existencia



he probado
mil ritos desenfrenados contigo
y ninguno me complace /
no culpo a tu falo inexperto
soy yo la fiera insaciable
que bebe de tu sangre y se alimenta de tu cuerpo
fuego tras fuego
luna tras luna
capturando en cada gemido
una gota de tu incandescencia
pero deseando sedienta
una catarata para llenar mis vacíos
y apagar mis hogueras /
nada tuyo me satisface
tu inspección en mi gruta y mi caverna
es reloj olvidado
ninguna caricia tuya
ningún beso
ningún rezo
a oscuras
basta /
nada me alejará de la locura
de saberme estéril a los jadeos
de no sentirme como tú
así de infinito
cuando cierras los ojos
inundándome de aguas mansas e invisibles /
yo
aquí varada
me reduzco al incendio que se expande
y a los falsos orgasmos